domingo, 7 de abril de 2019

Y al Nacer

Cuando oigo mi voz

No me hace falta estar con vos
Mi vos me dicta
(y anoto prolijito) 
Lo que sí es amor


miércoles, 2 de noviembre de 2016

YO ideal

El ideal de mi yo es así:

(Ya me enredé y soy demasiado YO como para empezar a escribirlo)

Ejem, ejem. Hummm.

(…)

Cof cof, thhsfg, ttttjjsss

(¿se dan cuenta, se dan cuenta de que en nuestro idioma no hay letras para escribir una tos?...hagan la prueba, tosan y busquen la letra más parecida para escribir el sonido)

El ideal de mi yo es así:

(es en presente porque, como todos o casi todos porque no todos, bien sabemos, el ideal del YO cambia)

El ideal de mi yo es así:

(cuando digo que cambia me refiero a que, claro, por un lado, como no existe el presente continuo... o sí, ahora que lo pienso, sí...¡EXISTE!)

El ideal de mi YO es así:

(claro quiero decir, sí el presente avanza y es distinto cada vez, entonces el ideal del YO debería cambiar también... estoy empezando a temblar)

El ideal de mi YO es asi:

(a menos que sea una imágen tallada en piedra... el ideal. En ese caso no debería cambiar)

El ideal de mi YO es así:

(en el caso de que no cambiara... sería raro. No puedo imaginar un ideal de mi YO para el HOY, por ejemplo, mi ideal del YO a los 13 años)

El ideal de mi yo es así:

(¿cómo quería ser a los 13 años?, ya ni me acuerdo... estoy tratando de evocar imágenes, pero sólo veo eso: imágenes, y ni siquiera estoy segura)

El ideal de mi YO es así:

(bajaba por las escaleras del Nacional Buenos Aires con dos amigas y me reía... me reía porque había decidido ser bulímica... sí, quería ser flaca... pero eso no puede ser de ningún modo un IDEAL DEL YO...)

El ideal de mi YO es así:

(me sentía horrible. Bueno, eso le pasa a muchos adolescentes; quería volverme a Holanda, se me antojaba que ahí estaba la vida feliz)

El ideal de mi YO es así:

(voy a cortar por lo sano: esto de andar intentando hurgar en imágenes para no resolver nada no me estaría ayudando)

El ideal de mi YO es así:

(cuando tenía 20 y pocos quería triunfar en mis objetivos)

El ideal de mi YO es así:

(mis objetivos no eran claros pero, me parece ahora que yo creía que sí. Qué alivio... aunque no sé si eran tan claros, porque tener objetivos claros debería calmar...y yo sufría de antemano... no, de antemano no, ¡esa vez lo intenté!... sí, ahi veo un ideal de mi YO... bien, ¡vamos!)

El ideal de mi YO es así:

(cuando tenía 20 años no sabía qué hacer de mi vida. Pero parece ser que quería seguir “el camino del arte”... ¡haber tenido la dirección exacta de ese destino!... no habría dado tantas vueltas en falso. ¿O sí?)

El iDeal dE mi Yo fUe Así:

Iba a recorrer el mundo. Sin ataduras. Sin sentir pesar, porque iba a ser valiente. No iba a extrañar a nadie ni a nada porque esas cosas son para los espíritus poco aventureros. Me las iba a arreglar siempre sola, intrépida, corajuda, decidida frente a cada obstáculo, iba a sonreír mucho. Jamás me iba a sentir demasiado triste, solo demasiado optimista

(EL IDEAL DE MI yo NO funcionó aquella vez...¿será que nunca funciona?)

eL iDEal qUe yo CrEía tener dE mI YO:

Conocería gente, me adaptaría a cada circunstancia sin dolor. Sabría perfectamente lo que querría para mi maravillosa carrera en cinematografía...

(las mismas cosas que me gustaban, creo, me siguen gustando. La pintura, la danza, la música, la literatura, la danza, la pintura, la literatura, la música, la música, la pintura, los pianos, un escenario, los pájaros volando, la magia, la pintura, bailar, besar, reír, la música, la literatura... ah, y los idiomas)

el ideal de mi yo era así:

Me iban a pagar bien por lo que hiciera porque iba a hacerlo bien. Y lo iba a hacer bien porque lo amaría, como solo se ama aquello que uno ama porque le apasiona.

(ahora el ideal de mi YO trata de encontrar el presente... y no lo ve. Hay demasiada interferencia entre los satélites del tiempo y los recuerdos que, al fin, otra vez, no son más que imágenes que suponemos representan algo que no podemos constatar...los recuerdos, las imágenes, yo)

el ideal de mi yo:

(…)
quiero ser valiente, y poder irme con mi hijo a donde quiera. Sin tener miedo o terror. Quiero andar siempre para adelante y sin quejarme porque no tendría motivos para hacerlo, pura acción práctica... quiero no ser como soy... quiero ser la falsa imagen de mi madre... aunque así no sería yo... claro. Por eso es un ideal... qué ideal más pesado... quiero... quiero... quiero ser OTRA

(esto salió mal. Vamos a intentarlo de nuevo)

hstu

(no, eso es un estornudo)

hhtch off, klof

(¡bueno, ya!... para algo sirven las didascalias)

EL IDEAL DE MI YO:

(quien escribe tose, una, dos, tres veces, con una tos ronca que dilata sus palabras)

Tendrá que venir otra didascalia a salvarme...

(quien escribe hace Silencio)

FIN

09/2013











lunes, 1 de junio de 2015

El agua


 Tengo las manos del reptil,

por todos mis surcos, callos rocosos


¿Es así como sana un pasado arqueológico?


Ruinas que esclavizan al presente promisorio


Y vos me hablabas de los atormentados...

 Solías decir:


    “estoy tan cansado... pero ya va a pasar, mi negra: llegaremos”


Me sentaba entonces a observar:


Un cielo de relámpagos en celo; el rayo, la energía

Trajeron ellos vida a mi casa, sin habérmelo propuesto


Con la tormenta llega el agua, bendita ella

Que casi todo lo limpia

El pasado, la tempestad, el camino, las serpientes.


Hoy solés decir:


“ahora no estoy y soy el silencio”


Y en el anhelo busco y vuelvo a mirar la cúspide de mi firmamento:


La naturaleza permanece y navega

iluminada por guirnaldas de estrellas

que cuelgan de mi techo infinito:

La noche.





domingo, 29 de junio de 2014

Encuentro (uno de verdad)


Esto pasó antes de que Iris, una mujer sin palabras, llegara casi desnuda a la puerta de la cueva. Había salido de la nada y con la nada misma en sus ojos. Helen se estremeció al verla y dudó si hacerla pasar, o mandarla de vuelta al pantano muerto del que parecía haber venido. Fue el susto lo que le ganó terreno a su generosidad, no otra cosa.

Esperanza, más rápida de reflejos ese día, invitó a la sombra de Iris a sentarse junto al fuego. La ubicó a una distancia prudencial, como para que no se desintegrara lo poco que quedaba de ella. Y la arropó.

Pero antes, unos pocos días antes, tuvo lugar esta conversación que pude oír. Yo me iba durmiendo y aún con los ojos cerrados podía verlas; y asi, las oía hablar.

El murmullo de sus voces daba forma a las imágenes, borrosas primero, de tonos intermitentes, con excesos de algún color, que se alternaban inmediatamente con su complementario. Después la escena completa se estabilizó y todo transcurrió en presente puro:

Esperanza, acurrucada entre las pieles de la cama de Helen. Su fragilidad es la del espantapájaros después de una tormenta eléctrica. Su fragilidad aparente. En el fondo, Esperanza es mas fuerte que Helen y eso es un secreto a voces.

La cueva de Helen, un témpano. O una grieta profunda en alguna pared olvidada del Polo. 
¿Qué importa dónde o cómo?
Hace frío. Y afuera solo hay viento. Y escarcha. Y hielo.

- Te lo digo, Helen, vuelven, siempre vuelven...

- Si te parece, así sera.

- ¡Es! … Se van, pasa el tiempo, me piensan, me olvidan, se enojan y vuelven a olvidarse. Y siglos después, mayormente cuando tienen frío, vuelven.

- No se por que no mentís. Deberías darle a todos la misma dirección: una casa en el árbol de un bosque, sin puertas ni ventanas.

- ¡Helen! No podía hacer eso... pero ahora es distinto. Van a volver, porque siempre vuelven... y no voy a estar.

¿Y si te encuentran?

¡Me haces reír, Helen! ¡No seria posible! ¡No es posible encontrar a alguien que ya no existe mas!
Se ríen. Las amigas se ríen entre los vapores de sus bebidas calientes. Los ojos de Esperanza están empañados. Esta vez de felicidad.


La voz de Esperanza se metió, profunda, en el comienzo de mis sueños.
Siempre me fascinó el fenómeno de condensación. Y las dos mujeres ríen tanto, que parecen una sola.

lunes, 26 de mayo de 2014

Historia


A veces la Historia del amor y la guerra.


A veces,  la Revolución de Mayo

se mezcla con el tratado de Baviera

Y Paso no sabe cómo decirle a Wallace

que desea ser libre



Sólo a veces

y bastante seguido

Popocatepl  no entiende por qué

Enrique IV no le da un abrazo



Helandro suspira de odio

en los bordes de un Tigris revuelto

en las laderas de un valle

asfaltado de preguntas



A veces las tropas esmaltadas,

rebosantes de cobre y espada

no conocen su cansancio

o el sueño de sus hijos



No han visto la luna

ni los ojos de Amonia de Nubes

cerrando los párpados

para contener una lágrima


A veces La Historia del amor y la guerra

enardece a la ignorancia



Y una vez, un día

Archibaldo va al río, en busca de agua

Pero encuentra arena

y no entiende la causa



Se sienta a mirar el cielo

implorando clemencia

Y hunde su mano triste en las piedras

y encuentra



Porque a veces, y sólo a veces



Debajo de la napa

se esconde la infanta Iris

que ha dejado el arco y la flecha

para lavar sus penas en la vertiente



Esa vez, sus cuerpos se palpitan 


Y cuenta la Historia

que al filo del tiempo
se dan un beso de amor

y no de guerra.

sábado, 3 de mayo de 2014


                                               (a un Capitán que a veces olvida abrir los ojos para ver)


                    A veces en la vida amanece


la luz nos comparte su alma


                    Y la dicha es tan, pero tan grande


que sólo podemos mirar el sol.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Voz

                                                                             ¿El Silencio menciona la ausencia?


¿Qué es, entender que del silencio
nacen otras voces?
¿Qué es?

Entender que irrumpe un diálogo
como manantial áspero
y así el encuentro
con un nosotras olvidado

Un nosotras indivisible
el de mi con mi
el de yo y yo

Otras voces, Vos
(me hablo a mi)
recién llegadas, pero remotas

Me extrañé tanto por tanto tiempo
hasta que esa noche
incendié mi espejo

No te reconocí, Yo
Ni un solo gesto
Ni esa mirada vacía

                           solo el murmullo cansado de la historia


¿Qué es entender a gritos
que el presente queda siempre por delante?

                                            (y en secreto saber
                               que las estrellas me cuentan sus sueños)



domingo, 24 de noviembre de 2013

El otro silencio

Apenas quiero decir la palabra miedo,

la palabra sangre

la palabra besos

la palabra tus manos

la palabra te sueño

la palabra reí



Abro un cuerpo que es el mío

el mundo se volvió universo

Aprendo a hablar un idioma otro

uno nuevo

Plagado de sombras, sí

pero nuevo, dije



Donde hay bosques

donde hay la música

donde preguntas

donde nadie silencia

y donde nadie pronuncia



La palabra

la palabra grito

la palabra me voy

la palabra “no serás”

la palabra mentir



Entro en ese cuerpo, el mío

un idioma que tropieza

que encuentra vacíos entre estrofa y estrofa

Plagado de vida, sí

pero vive, dije. Sí.

Dije vivo.










martes, 17 de septiembre de 2013

¿Qué es el Silencio?

¿Soy Helen Steen?

No sé.

El calentamiento global agita mi refugio; los muros de escarcha palidecen, las bombas avanzan y sólo sé permanecer inmóvil...la guerra.
No, no paralizo este impulso de araña, miento. 
El instinto persevera, ancestral él. Y así, mejor actuar, ¡sí!, mejor correr, mejor volar, rápido, muy rápido, ahora, ¡ya!:

Tejo y entretejo mi red de preguntas, hebras sagradas que volverán a ser mi palacio. Impenetrable.
Sólido como el pétalo de una azalea.


Mi seda de araña, escribo:

lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Dejà vu? (o una plegaria gélida de luz)

Engendro una tristeza anticipada.
Siempre que estoy triste en estas tormentas, empiezo a temer lo peor.
Una tristeza invasora, le digo.
Otra vez las preguntas...
Y entonces llega la noticia desde el continente: alguien murió.
Alguna rama cayó del árbol, o un pájaro apagó su vuelo.

Así, rezo:

Pero esta tierra es una orilla del océano

nos lleva, nos lleva
(y naufragamos cada tanto)

más allá de las rocas:
el canto de las sirenas
un pañuelo blanco entre las olas
el sol,
sobre los ojos del camino

entonces, volvemos a navegar.

Así, canto:

Ay! que cuando me agarra angustia quiero correr, metafóricamente hablando
no quiero ni ver, no quiero escuchar
ay!, que ese nudo, esa náusea de organismo impoluto y maltrecho de realidad
ese nudo no me deja reír
ni hacer la plancha en tus latidos
no me deja y yo,
no quiero saber
no quiero saber
Ay!, ¿que cuántos jirones más de yo serán necesarios para vivir?

domingo, 15 de septiembre de 2013

Verdes


Las manos del hombre son ásperas. Llevan el sello del paso del tiempo. Y con la misma certeza con que aferran la palma de su esposa, curan las heridas del árbol más alto que crece en ese patio.
Cuando las primeras horas de la mañana desembarcan en los rincones de la casa, ellos dos ya esperan desde hace rato. No es que sea un chalet tan grande, ni tan dueño de recovecos intrincados. Es, de hecho, una casita más, apoyada en la mitad de la cuadra; de frente con salpicré casi banco y techo a dos aguas.

sábado, 31 de agosto de 2013

Qué se yo - 13

Hace tanto que no te escribo, no te nombro, no te. Inabarcable la cantidad de noes que acumulo y elijo no describir porque ya para qué.

lunes, 24 de junio de 2013

Cosmos

Esos recuerdos que son como fuego
me incendian

Soy no el lanzallamas
Soy esa brasa viva

Suspendida

Entre las fisuras de dos galaxias

martes, 18 de junio de 2013

Sin Palabras

Tu cuerpo son mis mañanas
 todavía

Y eso supura

Hoy nada más lejos del sol
que tu modorra desfachatada

Otros cuerpos son mis noches,
pero no los conozco

(como no te conocí a vos,
antes de conocerte)

Qué vicio profundo:
la añoranza de lo imaginado

                              
                                 Hablar mucho no es conocerse

Es sólo apurar el amanecer.

jueves, 2 de mayo de 2013

En cada foto ajena
                             busco tus manos

viernes, 12 de abril de 2013

Qué se yo - 12

Graciela Montes dice que hay un lenguaje silvestre y un lenguaje oficial. Habla de cuando las palabras se separan de las cosas; Algo así, más o menos, creo que dijo: el adulto otorga el lenguaje y cuando lo otorga, se impone, coloniza. Los chicos no se someten pasivamente a esa colonización, sino que se adueñan del lenguaje; exploran a fondo las palabras, las violentan, las cargan arbitrariamente con sus propias experiencias vitales.

jueves, 11 de abril de 2013

Que se yo - 11

prólogo

De pronto estoy descableada. Tardo tanto en sentarme, por fín, a escribir, y ¿qué?
Estoy descableada. No sé cómo atacar este blanco con esta lapicera fuente.

Descableada podría ser muchas cosas, conociéndome, ¿sabés?, pero no es ni más ni menos que la falta de un cable imprescindible para poder conectar mi notebook. Y escribir. Y ver lo que ya te escribí. Y releerte. Porque cada cosa que pienso es mi modo de releer tu ausencia. Así, volvés, para poder irte. Yo te voy, en una conjugación reflexiva y concienzuda; caprichosa y necesaria para serme libre.

viernes, 5 de abril de 2013

Círculos

Soy Helen Steen. Escribir desde las respuestas no es para mí. El hielo es un obstáculo, bóvedas fractales que deslizan cualquier paso. Cuando un pie se hunde, entonces sí logra avanzar el otro. Pero lleva tiempo caminar acá. Todo desplazamiento lleva tiempo; no hay modo, ni posible ni imposible, de moverse sin que el tiempo pase.
Tal vez sea una ilusión.. el tiempo. No sé.
¡Y el sonido!
La cadencia irregular, perfectamente asimétrica de una gota cayendo una y otra vez. De a ratos sólo se oye silencio. Hace frío en los polos... creo que ya se los dije.
No sé. 
Tendré que buscar comida hoy... tengo hambre.
Mientras tanto, me entretengo:

sábado, 30 de marzo de 2013

Un escrito a pedido

un pedido de Esperanza


"Los sueños no son sino madejas de paja
en donde anidan todas las preguntas.
Las preguntas que no se saben preguntas,
no pueden jamás tener respuesta
(y sin embargo, insisten)"


A Elena la conocí una noche.
Me impactó su memoria, capaz de vivir sólo entre sueños, reproducidos al más mínimo detalle.
Cuando le conté de este block, se mostró reticente; lógico, pensé, desconfía de la existencia, no la puedo juzgar por eso.
Pero la convencí. Y aceptó contar uno, dos, tres sueños.
Y es curioso, porque ahora además de leerla, necesito pedirle ayuda.
Se mostró reticente.


- Los sueños no son poemas, dijo.
-Pero Elena, te necesito, contesté. No sé cómo hablar hoy, la realidad me calla.
-Está bien, te puedo ayudar.
-Gracias, Elena, escribí por mí esta vez. Alguna noche voy a hacer lo mismo por vos.


Elena se sentó en la cama, pocas veces sale de ese nido. Es una persona, no diría parca, tal vez sí paradisíaca.
Ni se me ocurrió abrazarla.
Sin embargo le estoy profundamente agradecida, por cerrar los ojos en mi nombre.
Por devolverme por un rato las palabras.


Esperanza Van Nooit