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miércoles, 9 de enero de 2013

Los poemas de la lengua

prosa poética número cinco en T mayor: Traición


Alevosamente,
faltando a la lealtad o confianza.

Disimulando,
con la franca estrategia del disimulo
callada, estruendosa.

Tumulto de sentimientos
que proliferan de a borbotones.

Mastico el labio
y no escucho.

Tierra de nadie con espacio para todos.
Así, la traición.

Pensada, imaginable,
estrepitosa.

Con una mano derecha
que no alcanza para aferrarse,
doblada,
sencilla,
directa.

Trompos en un ojo,
giran y se llevan,
rotan y devuelven.

Tu-tela,
de un domingo cotidiano sin sábanas.

En la cocina el desayuno,
en la cama,
la muerte desvelada.



Los poemas de la lengua

superlativo: puntos en el cielo
 

Muy grande y excelente en su línea; una línea infinita, llena de puntos en el espacio.

La ortografía exacta en la pared, quieta y con esos ojos. Con la mano de la mujer de piernas eternas, lleva el vino, lleva la copa de borgoña que no explota y se contornea, vino, labio de diamantes.

Superlativo, el espacio en el techo de la sala; lleno de estrellas que, tan infinitas, encandilan, superlativas, en todas las líneas posibles.

La ortografía exacta de la piedad, parca piedad que ofrece un universo paralelo al plano.

Tan relativo y tan absoluto, que el cuerpo nos queda.

Se deja quedar y nos olvida, nos desaparece.

Ni las palabras. Ni la sintaxis.

Aquel sentido primitivo o literal de mis palabras otras.

Recta, la mirada recta, envuelta en licores traslaticios o figurados, la mujer va.

Los poemas de la lengua

poema breve al temor

Arredro en el crepúsculo,
vuelve atrás la falange
y el esternón.
La tibia
y el peroné
Medio cuerpo al abismo,
otra mitad menos

Retienen

Atrás del horizonte
se encandilan las llamas
El coraje anatómico
no es cosa fácil