lunes, 26 de mayo de 2014

Historia


A veces la Historia del amor y la guerra.


A veces,  la Revolución de Mayo

se mezcla con el tratado de Baviera

Y Paso no sabe cómo decirle a Wallace

que desea ser libre



Sólo a veces

y bastante seguido

Popocatepl  no entiende por qué

Enrique IV no le da un abrazo



Helandro suspira de odio

en los bordes de un Tigris revuelto

en las laderas de un valle

asfaltado de preguntas



A veces las tropas esmaltadas,

rebosantes de cobre y espada

no conocen su cansancio

o el sueño de sus hijos



No han visto la luna

ni los ojos de Amonia de Nubes

cerrando los párpados

para contener una lágrima


A veces La Historia del amor y la guerra

enardece a la ignorancia



Y una vez, un día

Archibaldo va al río, en busca de agua

Pero encuentra arena

y no entiende la causa



Se sienta a mirar el cielo

implorando clemencia

Y hunde su mano triste en las piedras

y encuentra



Porque a veces, y sólo a veces



Debajo de la napa

se esconde la infanta Iris

que ha dejado el arco y la flecha

para lavar sus penas en la vertiente



Esa vez, sus cuerpos se palpitan 


Y cuenta la Historia

que al filo del tiempo
se dan un beso de amor

y no de guerra.

sábado, 3 de mayo de 2014


                                               (a un Capitán que a veces olvida abrir los ojos para ver)


                    A veces en la vida amanece


la luz nos comparte su alma


                    Y la dicha es tan, pero tan grande


que sólo podemos mirar el sol.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Voz

                                                                             ¿El Silencio menciona la ausencia?


¿Qué es, entender que del silencio
nacen otras voces?
¿Qué es?

Entender que irrumpe un diálogo
como manantial áspero
y así el encuentro
con un nosotras olvidado

Un nosotras indivisible
el de mi con mi
el de yo y yo

Otras voces, Vos
(me hablo a mi)
recién llegadas, pero remotas

Me extrañé tanto por tanto tiempo
hasta que esa noche
incendié mi espejo

No te reconocí, Yo
Ni un solo gesto
Ni esa mirada vacía

                           solo el murmullo cansado de la historia


¿Qué es entender a gritos
que el presente queda siempre por delante?

                                            (y en secreto saber
                               que las estrellas me cuentan sus sueños)



domingo, 24 de noviembre de 2013

El otro silencio

Apenas quiero decir la palabra miedo,

la palabra sangre

la palabra besos

la palabra tus manos

la palabra te sueño

la palabra reí



Abro un cuerpo que es el mío

el mundo se volvió universo

Aprendo a hablar un idioma otro

uno nuevo

Plagado de sombras, sí

pero nuevo, dije



Donde hay bosques

donde hay la música

donde preguntas

donde nadie silencia

y donde nadie pronuncia



La palabra

la palabra grito

la palabra me voy

la palabra “no serás”

la palabra mentir



Entro en ese cuerpo, el mío

un idioma que tropieza

que encuentra vacíos entre estrofa y estrofa

Plagado de vida, sí

pero vive, dije. Sí.

Dije vivo.










martes, 17 de septiembre de 2013

¿Qué es el Silencio?

¿Soy Helen Steen?

No sé.

El calentamiento global agita mi refugio; los muros de escarcha palidecen, las bombas avanzan y sólo sé permanecer inmóvil...la guerra.
No, no paralizo este impulso de araña, miento. 
El instinto persevera, ancestral él. Y así, mejor actuar, ¡sí!, mejor correr, mejor volar, rápido, muy rápido, ahora, ¡ya!:

Tejo y entretejo mi red de preguntas, hebras sagradas que volverán a ser mi palacio. Impenetrable.
Sólido como el pétalo de una azalea.


Mi seda de araña, escribo:

lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Dejà vu? (o una plegaria gélida de luz)

Engendro una tristeza anticipada.
Siempre que estoy triste en estas tormentas, empiezo a temer lo peor.
Una tristeza invasora, le digo.
Otra vez las preguntas...
Y entonces llega la noticia desde el continente: alguien murió.
Alguna rama cayó del árbol, o un pájaro apagó su vuelo.

Así, rezo:

Pero esta tierra es una orilla del océano

nos lleva, nos lleva
(y naufragamos cada tanto)

más allá de las rocas:
el canto de las sirenas
un pañuelo blanco entre las olas
el sol,
sobre los ojos del camino

entonces, volvemos a navegar.

Así, canto:

Ay! que cuando me agarra angustia quiero correr, metafóricamente hablando
no quiero ni ver, no quiero escuchar
ay!, que ese nudo, esa náusea de organismo impoluto y maltrecho de realidad
ese nudo no me deja reír
ni hacer la plancha en tus latidos
no me deja y yo,
no quiero saber
no quiero saber
Ay!, ¿que cuántos jirones más de yo serán necesarios para vivir?

domingo, 15 de septiembre de 2013

Verdes


Las manos del hombre son ásperas. Llevan el sello del paso del tiempo. Y con la misma certeza con que aferran la palma de su esposa, curan las heridas del árbol más alto que crece en ese patio.
Cuando las primeras horas de la mañana desembarcan en los rincones de la casa, ellos dos ya esperan desde hace rato. No es que sea un chalet tan grande, ni tan dueño de recovecos intrincados. Es, de hecho, una casita más, apoyada en la mitad de la cuadra; de frente con salpicré casi banco y techo a dos aguas.